¿Qué hacemos en nuestro grupo?

Hola soy Carlos Mario ´Velez y quiero compartir contigo las experiencias vividas en el grupo de encuentro.

Hace varios meses participo en el Centro de estudios de la persona (La Joya, California, USA) y muchas de las experiencias que describo aquí las he vivido en vivo y en directo. Soy testigo fiel de la bondad que representa participar en una comunidad centrada en la persona.

También me he inspirado en la descripción que hace Carl Rogers (psicólogo humanista) en su libro sobre Grupos de encuentro.

Aquí traduzco muchas de mis experiencias, y de la teoría, a afirmaciones en primera persona. Son algunas experiencias posibles en la experiencia de nuestro grupo. Son posibles y ninguna es obligatoria como tampoco es obligatoria la secuencia en que están descritas. Varias de estas experiencias se pueden tener en una misma sesión.


Etapa de rodeos:

Puedo verme a mí mismo diciendo al saludar:

“Este es nuestro grupo y aquí tendremos un nivel nuevo de libertad. Asumo la responsabilidad de mi comportamiento buscando facilitar el proceso de comunicación y participación. Mi actividad facilitadora está tanto cuando hablo y también cuando escucho”.


Al iniciar es posible sentir:

Me siento confundido, mejor me quedo en silencio y esto me incomoda también. Ahora nos interesa ser educados y corteses. Es posible sentirme decepcionado y hasta desmotivado.

Me siento extraño ante personas con las que comparto por primera vez en mi vida. También hay otros que están por primera vez aquí.



Resistencia a la expresión o exploración personal:

En medio de nuestros rodeos iniciales también es probable encontrar a alguien haciendo esto:

Estoy tomando la opción de expresarme, de desahogarme y de hablar de lo que siento que me nace decir o que siento acumulado en mí.

Quiero ir más allá de simplemente aparentar seguridad, fuerza y auto suficiencia. Me quiero abrir con mis experiencias más subjetivas que incluyen dudas, incertidumbres e inseguridades.

Unos mostramos nuestro yo público y muy gradualmente dejamos ver partes más personales y privadas.

Este testimonio de un hombre es tomado del libro de Rogers:

«No me resulta fácil relacionarme con las personas. Poseo una fachada casi impenetrable. Nada que pueda herirme entra, pero tampoco sale nada. He reprimido tantas emociones que me encuentro próximo a la esterilidad emocional. Esta situación no me hace feliz, pero no sé cómo obrar al respecto».


Descripción de sentimientos del pasado:

Sentimos la ambivalencia:

El grupo parece tranquilo y confiable y al mismo tiempo siento necesidad de protegerme, tener control y mantenerme a la expectativa.

Voy expresando sentimientos y percibiendo como otros compañeros en el grupo se van expresando también.

Esta cita describe una conversación en un grupo recién iniciado. Esta en el libro de Rogers:

«-Bill: Hermana (pertenece a un convento), ¿Qué sucede cuando te enojas? ¿O es que no te enojas nunca?

-Hermana: Me enojo, sí, sí. Y cuando pierdo los estribos, la clase de persona que desata mi ira es la que parece insensible hacia la gente; tenemos el caso de mi rectora; la cito como ejemplo porque es una mujer muy agresiva, que tiene determinadas ideas acerca de las reglas que debieran imperar en un colegio; esta mujer tiene el poder de irritarme en extremo, de despertar mi ira. Te lo aseguro. Pero después encuentro que…

-Facilitador: ¿Y qué haces en tales casos?

-Hermana: Cuando estoy en una situación como esa, empleo un tono muy áspero, o bien me niego a responder; pienso: “Esta bien, esta es su manera de ser…”. Creo que nunca tuve un berrinche.

-Joe: Te retraes, sin más; de nada sirve hacerle frente.

-Facilitador: Dices que empleas un tono áspero. ¿Hablándole a ella, o a otras personas con las que tratas?

-Hermana: ¡Oh, no! Cuando le hablo a ella».

Así gradualmente quien quiere va describiendo sus sentimientos y reacciones que ha actuado en el pasado y describe como una temática presente. Son sentimientos que ocurren en el allí y en el entonces.


Expresión de sentimientos negativos:

Iniciamos la expresión de sentimientos negativos, genuinamente sentidos en el «aquí y ahora».

Nos vamos permitiendo activar, sentir y expresar el negativismo sentido hacia otra persona o hacia el facilitador del grupo.

Es más fácil expresarnos con algo negativo y así evitar el riesgo de vulnerarnos expresando abiertamente amor. Sin forzarlo nadie, sin presiones, simplemente a veces nos descubrimos reaccionando así.


Material personalmente significativo:

Llegado el momento ocurre que alguien hace algo como esto:

Me revelo de forma auténtica. He entendido que en este grupo me siento suficientemente seguro. Siento este grupo como mío, me siento miembro de él y con derecho a participar en él”. Lo compartido por otros antes, me ayuda a abrirme más ahora.

Así nos descubrimos creciendo en un clima de confianza.

Expresión de sentimientos inmediatos:

Me permito la expresión de sentimientos inmediatos hacia otro miembro del grupo”. “Vamos teniendo apertura tanto a sentimientos negativos como a sentimientos positivos.

Ejemplo de Rogers:

«Me recuerdas a mi madre, que me hizo pasar muy malos ratos».

«Tú me resultaste antipático desde el primer momento en que te vi».

«Para mi tu eres una brisa de aire fresco en el grupo».

Así nos vamos permitiendo explorar estas actitudes a medida que vamos sintiendo creciente confianza.


Capacidad de aliviar el dolor ajeno:

Algunas personas empiezan a mostrar capacidades sorprendentes:

Me voy sintiendo con una aptitud natural y espontánea para encarar el dolor y el sufrimiento de otras personas.


Aceptación de sí mismo:

Entre más voy aceptándome más voy cambiando.

Muchas personas piensan que la aceptación de sí mismo constituye un obstáculo para el cambio. En realidad, tanto en estas experiencias grupales como en psicoterapia, representa el comienzo del cambio.

Aquí otro testimonio:

"Una persona dice: «La quieres?». El guardo un largo silencio. La persona que le había formulado la pregunta dijo entonces: «Esta bien, esa respuesta es suficiente».

El funcionario exclamó: «¡No, espera un minuto! No he respondido porque me estaba preguntando a mí mismo si había amado alguna vez a alguien. No creo que jamás haya amado realmente a nadie».

Todos los presentes tuvimos la clara impresión de que había llegado a aceptarse a sí mismo como una persona incapaz de amar. Días más tarde, este hombre escucho con sumo interés como otro miembro del grupo expresaba profundos sentimientos personales de aislamiento, soledad, dolor, y hasta qué punto había vivido detrás de una máscara, de una fachada.

A la mañana siguiente el ingeniero dijo: «Anoche pensé, una y otra vez, en lo que nos manifestó Bill. Hasta lloré un poco, solo. No puedo recordar cuanto tiempo hace que no lloro, y sentí realmente algo. Pienso que lo que sentí fue, quizás, amor».

No nos sorprendió que, antes de finalizar la semana, hubiese meditado acerca de nuevas formas de tratar a su hijo adolescente, a quien había estado sometiendo a exigencias muy rigurosas. También comenzó a apreciar de veras el cariño que su esposa le profesaba, y que ahora creía poder corresponder en alguna medida".

El encuentro básico:

Establecemos contactos más íntimos y directos que en la vida cotidiana por fuera del grupo.

Desde nuestra apertura emocional tanto negativa como positiva vamos fortaleciendo nuestros vínculos de una manera espontánea y libre de presiones.

Así vamos relacionándonos con nuestra apertura a nuestras vivencias internas. En el proceso de compartirnos nos vamos encontrando.


Sentimientos positivos:

Nos abrimos a experiencias de cercanía emocional, con sentimientos positivos. Crece nuestro sentido de cordialidad externa a medida que encontramos nuestra armonía interna. Nos vamos sintiendo más seguros para ser quien somos en el contexto de nuestro grupo.


Cambio de conducta:

Vamos revelándonos con novedades en nuestros gestos, en nuestro tono de voz. Liberarnos nuestra capacidad para brindarnos asistencia recíproca.

Este testimonio es de una persona después de la experiencia de encuentro en un grupo:

«Soy más franca y espontánea, más comprensiva, empática y tolerante. Me expreso con mayor soltura. Me siento más segura. A mi manera, soy más religiosa que antes. Mis relaciones con mi familia, mis amigos y colegas poseen un grado de sinceridad más alto, y expreso en forma más abierta mis simpatías y antipatías, y todos mis sentimientos. Estoy más dispuesta a admitir mi ignorancia. Me muestro más jovial, y ha aumentado mi voluntad de ayudar a los demás».


La relación asistencial:

Nos permitimos dar y recibir apoyo por iniciativa personal en el grupo o por fuera de él.

Muchas personas descubrimos nuestro potencial curativo, sanador y brindador de apoyo para otros.

Dice Rogers:

“Cuando observo que dos individuos salen a caminar juntos o conversan en un rincón tranquilos, pienso que es muy probable que, más adelante, llegue a nuestro grupo la noticia de que uno de ellos ha encontrado fortaleza y ayuda en el otro, que el segundo le aportó su comprensión, apoyo, experiencia, afecto y se puso a disposición de aquel. Es increíble el don curativo que poseen muchas personas, cuando se sienten libres de ofrecerlo, y según parece, la experiencia en un grupo de encuentro lo hace posible”.


Enfrentamiento:

A veces tenemos abiertas confrontaciones positivas o negativas: esto nos permite recibir abundante información sobre nuestra forma de aparecer ante los demás.

Ejemplos de Rogers:

“La persona muy efusiva descubre que a los otros les disgusta su exagerada demostración de amistad. A la mujer que demuestra un deseo algo excesivo de ser útil a los demás, algunos miembros del grupo le dicen, en forma categórica, que no quieren tenerla por madre".

Con esto podemos sentirnos perturbados y vivido esto en un contexto de asistencia recíproca y confianza es algo que finalmente resulta muy esclarecedor, inspirador y finalmente constructivo.


Resquebrajamiento de las fachadas:

Nos va resultando intolerable vivir detrás de máscaras o apariencias ficticias.

Vamos descubriendo la convicción basada en la experiencias de que en cada persona hay un ser auténtico que solo conocemos en un encuentro básico y esencial. Esta es una de las grandes riquezas y bondades de nuestro grupo.

Nos exigíamos de manera amable, muchas veces, y otras de manera más brusca que cada persona sea ella misma, que revele sus sentimientos actuales, que se quite las máscaras con las que busca más causar una impresión que ser quien realmente es en su interior.

Testimonio:

“En un grupo había un hombre muy inteligente y culto que mostraba comprender de manera bastante aguda a los demás, pero que no revelaba nada en absoluto de sí mismo. Por último, uno de los miembros expreso la actitud del grupo, diciendo: «Sal de detrás de ese atril, doctor. Déjate de darnos discursos. Quítate los anteojos oscuros. Queremos conocerte»”.

Diciembre 2020

Las afirmaciones en primera persona en su mayoría han sido adaptaciones del capítulo 2 El proceso del grupo de encuentro. De allí también son tomados los testimonios.

Bibliografía:

Rogers R. Carl. Grupos de encuentro. Ed. Amorrortu Editores, Buenos Aires, 2004.